Proyecto

¿Quién soy y qué hago?

Soy Mario. A lo largo de mi vida he hecho de la artesanía una herramienta de autorregulación emocional. Comencé en la infancia y, a lo largo de todo este tiempo, he ido probando y combinando diferentes técnicas, materiales, resultados e intenciones.

Por este motivo, más que delimitar qué tipo de artesanía elaboro, prefiero hablar de artesanía multidisciplinar, un concepto que responde mejor a mi necesidad de explorar sin compromiso de permanencia en un producto cerrado.

Hago elementos decorativos y/o funcionles y otros que, además, tienen una dimensión conceptual. En los últimos años he comenzado a diseñar y construir maquetas tridimensionales que representan los lugares de mi universo interior. También me gusta elaborar piezas de origami de alto valor decorativo.

En estos últimos tiempos, he comenzado a restaurar muebles. Me fascina la idea de devolverle la vida a un elemento que había sido injustamente descartado y considerado disfuncional.

Mi época favorita del año es la Navidad y pienso en ella todo el año (¡incluso escucho pop navideño en agosto!). La Navidad tiene una energía que me inspira muchísimo a crear.

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¿Por qué Crononavegante?

Siempre he sentido fascinación por el concepto del viaje en el tiempo. Antes creía que esa fascinación respondía a un deseo de cambiar mi pasado y de conocer épocas que tenía idealizadas (muy al estilo de Midnight in Paris). Con terapia he integrado mi pasado y he encontrado una forma mucho más amable conmigo mismo de vivir en el presente sin el anhelo irresoluble de borrar la intersección entre mi vida y la de las personas que me dañaron. En cuanto a la idealización de épocas pasadas, no me importaría irme a ellas de vacaciones dos semanas al año, pero he aprendido a amar y habitar el presente con la nostalgia por el pasado y la incertidumbre por el futuro.

Sin embargo, no he dejado de sentirme como un viajero en el tiempo, como un Crononavegante. Y fue en terapia donde entendí por qué. Soy una persona neurodivergente y el choque entre mi forma de interpretar el mundo y la forma en que lo interpretan las personas neurotípicas trae un desajuste social que me conecta con una sensación de pertenecer a otro lugar y a otro tiempo, con la sospecha de vivir con un reloj paradigmático.

Mi edad biológica y mi evolución mental transcurren a ritmos diferentes y eso trae un nuevo desajuste en la interacción social, especialmente con personas de mi generación (de hecho, suelo vincular mucho mejor con personas neurotípicas mayores que yo o con personas neurodivergentes de cualquier edad). En muchos momentos de mi vida he sentido desconcierto, enfado y tristeza por la incomprensión, y también soledad crónica porque no me veía representado en ninguna de las personas que me rodeaban.

Sin embargo, actualmente he utilizado todo ese conocimiento de mí mismo y de la neurodivergencia para crear un espacio de divulgación que me ha permitido encontrarme con personas cuyas historias de vida tienen muchos puntos en común con la mía y me siento menos solo de lo que cría estar.

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